domingo, 22 de marzo de 2015

Principales tendencias y desafíos para el aprendizaje en línea

by ISTEC NEWS on FEBRERO 17, 2015
Las instituciones no universitarias liderarán el sector de la formación virtual durante los próximos meses, mientras que los procesos de Big Data arrojarán conocimiento contrastable al ámbito de las Ciencias de la Educación. En tanto, el m-learning se expandirá favoreciendo el avance de la educación transnacional, y los usuarios de educación virtual se inclinarán cada vez más por ofertas educativas no universitarias.
1. La investigación en el sector e-learning seguirá siendo liderada por instituciones no universitarias.
Lo primero que debemos mencionar es que la documentación en base a la cual enunciaremos nuestras previsiones no proviene de universidades o centros de investigación, sino de empresas involucradas con el e-learning.
Esta es una tendencia que se viene sosteniendo desde que las antiguamente llamadas NTICs irrumpieron en el escenario de la educación.
Aunque sea penoso aceptarlo, la academia permanece caminando muy lentamente detrás de las innovaciones que la industria de los cursos online nos ofrece.
Por tanto, es muy probable que en el próximo año todo continúe del mismo modo, ya que las instituciones educativas continuarán enfocadas en la captación de un público (cada vez más extenso). Y no tanto en el estudio y la investigación sobre este ámbito de la formación humana.
2. Los procesos de Big Data arrojarán conocimiento contrastable al ámbito de las Ciencias de la Educación
En la misma línea de lo mencionado en el punto anterior, es de esperar el impacto que tendrán sobre la teoría acumulada en torno a las Ciencias de la Educación, los resultados que provienen de las herramientas que operan bajo el procesamiento Big Data.
Esta reciente disciplina, más desarrollada en el ámbito de los negocios y el marketing, nos entregará información acerca de cómo opera el aprendizaje, la cual podrá contrastarse, por primera vez, con datos concretos y obtenidos de la propia realidad.
Esta clase de análisis, si bien viene desarrollándose en forma creciente especialmente en la Universidad de Stanford, es muy probable que en unos meses más nos revele claramente:
  • cómo se aprende en el medio virtual,
  • qué estrategias se emplean para navegar los contenidos,
  • cómo los estudiantes emplean sus recursos metacognitivos,
  • qué hacen los alumnos respecto del uso del tiempo y ante las instancias de evaluación,
  • etcétera
Por tanto, podemos pensar que el próximo año será muy importante para comprender y develar los recursos y usos que los estudiantes desenvuelven en el ambiente del aprendizaje virtual.
Todo lo cual podrá ser profundizado a los efectos de mejorar las condiciones y oportunidades de aprendizaje, ofreciendo así la evidencia que estamos esperando desde que la educación a distancia virtual se instaló en el contexto educativo y de formación humana en general.
3. El m-learning se expandirá y consolidará favoreciendo el avance de la educación transnacional.
Es muy probable que en 2015 el aprendizaje móvil u ubicuo llegue a su expansión mejor lograda. Y ello en razón de dos factores principales:
  • por un lado, la evolución tecnológica
  • y, por otro, la ductilidad de los nuevos usuarios, para quienes Howard Gardner ya viene identificando cambios significativos en el modo de integrar los procesos intelectuales en razón del uso de las apps.
Este avance será significativamente importante para quienes ofertan cursos online, ya que tendrán primacía aquellas propuestas abiertas, trasnacionales, con o sin certificación válida a nivel universitario.
Estas elecciones de los usuarios obedecen a que cada vez más se busca y se escoge lo que se necesita en términos de información y conocimiento, por encima de acreditaciones y credenciales que tradicionalmente sí tuvieron mayor envergadura y pregnancia.
4. Los usuarios de la educación virtual se mostrarán cada vez más proclives a escoger las ofertas educativas no universitarias
Es muy probable que comience a crecer entre los usuarios la elección de formación continua y cursos cortos y concentrados en el logro de conocimientos y habilidades para alcanzar la efectividad y el desarrollo personal tanto como el liderazgo y la gestión de sí mismo.
Sin duda esta clase de elecciones no hace sino confirmar el modo como las universidades irán perdiendo -paulatinamente, como ya lo vienen haciendo- el liderazgo académico en términos de conocimiento válido para la sociedad en red (global).

lunes, 24 de junio de 2013

Contenidos relevantes y actualizados



Para visualizar la importancia que poseen los contenidos, puede resultar relevante advertir que un alumno de graduación a distancia que hace seis asignaturas en un semestre, tendrá como lectura obligatoria en el período cerca de 1.500 páginas. En cambio, un alumno de enseñanza presencial equivalente, tendrá una carga de lectura obligatoria  de aproximadamente 400 o 500 páginas

Los contenidos son la materia prima de un curso y su tratamiento requiere considerar, además de la confrontación con el estado actual del conocimiento disciplinar, los siguientes aspectos:





·         No todo contenido es susceptible de administrar pedagógicamente a través de un medio ambiente virtual.

·         La elección del contenido para desarrollar un Curso Virtual debe estar justificada y fundamentada.

·         El desarrollo de contenidos es el costo individual más importante en la programación de un curso virtual. Representa aproximadamente el 60% del costo global de un curso.[1]

·         Se estima que el desarrollo de contenidos virtuales requiere una mayor inversión inicial de recursos, tiempo, planificación y diseño (600 hs de contenido + 420 hs de diseño)

·         Los contenidos actualizados son un bien escaso en la Región.

·         Requieren de la intervención de expertos en el tema.

·         El autor de los contenidos debe comprender la diferencia que existe entre sus conocidos y clásicos informes de investigación  y las condiciones de apropiación que requiere un texto destinado a un fin formativo.

·         Al importante: no olvidar que los contenidos deben ser ricos y variados en propuestas ya que sustentan la motivación.


[1] Para una ampliación, ver: Fontela, Marcos et al. Contenidos de e-learning. Tendencias, procesos, recomendaciones. Buenos Aires, AXG Tecnonexo, 2004.

lunes, 17 de junio de 2013

Aula Virtual: sus cuatro elementos fundamentales



Los cuatro elementos a considerar: contenidos; procesamiento pedagógico de los contenidos; tutoría virtual; herramientas y dispositivo tecnológico



Estamos seguros que es posible adquirir información en toda clase de Aula Virtual; pero, debido a una exigencia de tipo formativa entendemos que seria deseable que aquello se aprenda no solamente sirva como una habilidad o conocimiento adquirido, sino, particularmente, como una manera de reflexionar para mejorar e intervenir de modo relevante en la realidad.

Para ello es indispensable que los temas y conductas desarrolladas en el aula puedan ser valoradas al punto de desear trasladarlas fuera de ellas, tal como si fuera una pauta integrada en una nueva manera de ser y pensar el mundo.  

Veamos este tema con más detalle.

Un Aula Virtual es, como cualquier ambiente educativo, un espacio cultural. Sin embargo, no todas son capaces de generar procesos sensibles a la socioconstrucción del conocimiento y a la incorporación de lo que David Perkins denomina como “cultura de pensamiento”.[1]

Por eso, cuando pensamos en las condiciones que un aula virtual debería mostrar para impactar en el aprendizaje y en la experiencia formativa de manera relevante y positiva, se nos presentan cuatro dimensiones ineludibles:

·         Contenidos: los que deben ser relevantes, actualizados y eruditos.

·         Procesamiento pedagógico: de los contenidos, lo que evita la sola presencia de la información. Ello no refiere solamente a los elementos ilustrativos sino fundamentalmente a la introducción de instancias que inviten a pensar, reflexionar y a dialogar con el texto y el contexto social y cultural del Aula Virtual.

·         Tutoría Virtual: gracias a lo cual es posible fomentar un clima y una cultura de interacción entre los integrantes del aula, en donde se aprende a pensar con otros, colaborativamente. Al mismo tiempo, los Tutores tienen la responsabilidad de introducir retroalimentaciones significativas que permiten ofrecer seguimiento evaluativo y autoevaluativo a los estudiantes.

·         Dispositivo Tecnológico: refiere a las herramientas que facilitan la comunicación y la interacción necesaria en la socioconstrucción del aprendizaje.



[1] Véase, para una ampliación: Shari Tishman, David Perkins, Eilen Jay. Un aula para pensar. Aprender y enseñar en una cultura de pensamiento. Buenos Aires: Aique, 1997.

martes, 23 de abril de 2013

Características de la enseñanza a distancia mediada por el uso de las TICs. Sus exigencias y desafíos en el ambiente universitario



Los avances de las TICs han producido cambios sustantivos en la forma de concebir la educación a distancia, la que ahora puede comenzar a desenvolverse bajo formatos que permiten abandonar las antiguas tendencias funcionalistas y/o instruccionales. Pero al tiempo que avanza en sus posibilidades también concentra, cada vez en mayor medida, una serie de preocupaciones que es deseable analizar y considerar, particularmente en los ámbitos en que se definen las políticas institucionales universitarias.
El estado actual de la problemática que plantea esta innovación puede sintetizarse en las siguientes proposiciones, las que refieren básicamente a las modificaciones que debería implementar la universidad de manera de hacer frente a las expectativas de cambio generadas en torno a la introducción de las TICs en la educación.

i)     En primer término, la incorporación de los nuevos formatos multimediales, también conocidos como e-learning y educación virtual, requiere de un esfuerzo institucional que supera ampliamente la dotación de infraestructura y equipamiento. Las universidades que han demostrado ser exitosas en la implementación de esta nueva modalidad, conservando pautas de calidad académica, evidencian que se debe reformular la concepción de enseñanza y aprendizaje y también, esencialmente, la cultura y la organización institucional.
Ello involucra a profesores y alumnos, quienes ya no podrán continuar haciendo lo mismo; a los vínculos que históricamente se han establecido con el conocimiento, debido esencialmente a dos nuevas características paradojales, su acelerada mutación y su disponibilidad casi ilimitada; y finalmente, concierne también al modo de entender la organización y administración académica, la cual deberá asegurar transparencia y confiabilidad tanto como apertura y esencialmente, flexibilidad.

ii) Si la organización de la universidad no es reconsiderada-criticada-cuestionada, el cambio que moviliza hacia la enseñanza basada en tecnología generará la aparición de pequeñas células de producción de innovación de la cual no podrá nutrirse la cultura ni la institución como un todo.

En casi todas las universidades de la Región existe ya alguna experiencia al respecto, pero generalmente estas iniciativas quedan a cargo de personas individuales “que entienden y manejan las TICs”,  o bien, bajo la responsabilidad de los grupos que antiguamente llevaron adelante los departamentos y/o direcciones de educación a distancia. El riesgo de este sesgo en la articulación de la innovación y cambio es bien  visible: de un lado, la incorporación de las TICs se convierte en un asunto meramente tecnológico y de escasa apropiación para el colectivo universitario; del otro, en una nueva oportunidad para el avance y la reinstalación de los discursos didácticos y pedagógicos, a veces muy poco actualizados respecto de la problemática del conocimiento extenso (en web) y los desafíos del futuro (tecnología, sociedad, desarrollo, trabajo en colaboración, etc.).

En el trance hacia la transformación, Jorge Etkin[1] diferencia con lucidez lo que puede implicar la conservación en  la perspectiva de la autoorganización o bien, la apertura hacia el conflicto disruptivo. En el primer caso, la entidad se cierra sobre sí misma, reiterándose en lo cotidiano, sosteniéndose con ánimo autopoiético. En el segundo, abre a la discontinuidad del pensamiento y por tanto, remueve la plataforma de creencias e ideas sentidas hasta entonces como propias. Por ello nos aventuramos a pensar que la innovación educativa, como espacio necesariamente recreativo y reflexivo, es un camino todavía abierto y virgen, deseoso de ser recorrido.

iii) Lo dicho hasta aquí enfatiza una idea que puede resultar interesante para comprender el modo como la innovación tecnológica puede contribuir al cambio, esencialmente porque la educación superior no puede permanecer ajena al potencial que aportan las TICs.

En efecto, no se trata tan sólo de mejoras en el plano de la enseñanza y el aprendizaje, sino de nuevos escenarios para el trabajo en red y colaborativo, para la formación de competencias y destrezas  en el plano de la información y la comunicación, las que son y serán demandadas a los egresados universitarios para su inserción social y laboral. En consecuencia, las universidades deben comprender que la migración hacia la enseñanza basada en las TICs implica un cambio en el modelo pedagógico y que éste exige, a su vez, un cambio en el modelo organizativo, particularmente porque no es posible seguir haciendo lo mismo y/o reproduciendo las estructuras ya conocidas.
La virtualidad se plantea así como una oportunidad para cuestionar lo ya establecido y poder avanzar creativamente hacia espacios de mayor flexibilidad y plasticidad en la construcción del conocimiento. En palabras de Duart y Sangrá: la universidad deja de ser un templo del saber localizado físicamente y temporalmente para convertirse en un espacio compartido y abierto de construcción del conocimiento y facilitador de aprendizajes.[2]

iv)  Aún cuando el papel de la tecnología esté esclarecido y sea concebido como un “medio” para el logro de la enseñanza y el aprendizaje, las universidades deberán hacer el esfuerzo de ajustar sus presupuestos de modo que pueda contarse con equipos interdisciplinarios que faciliten el diseño formativo de los materiales de estudio.[3] Ello implica la producción de textos didácticamente presentados, los que requieren de aportes pedagógicos, disciplinarios, administrativos y tecnológicos.

Para el logro de esta clase de desarrollo la universidad debería facilitar apoyos e incentivos que favorezcan la consolidación de una masa crítica (entre sus profesores) interesada en crear y ofrecer a los estudiantes no sólo actividades, sino esencialmente oportunidades de aprendizaje. Como lo afirma Tony Bates: Para enseñar con la tecnología se requiere un alto grado de destreza, y esto exige una formación no sólo en cuestiones técnicas, sino también en la práctica educativa.

v) En las universidades de América, es preciso asumir que las consecuencias de tener una sociedad basada en información lleva a consolidar el proceso de transición hacia la sociedad del conocimiento en la que la educación superior deberá asumir algún papel. Sin embargo, para lograr su pleno desarrollo y, más aún, para derivar de su intervención acciones que beneficien el desarrollo social, será preciso:

§   Una acción más esclarecida y activa por parte de las universidades, las que deberán acelerar su paso de la difusión a la producción de conocimientos, dejando así una porción mayor de esfuerzos financieros y humanos destinados a la innovación y la investigación.

§   Para que las instituciones de educación superior puedan dar este salto evolutivo se deberán crear nuevos modelos de  gestión, en los aspectos organizativos y también en la forma de concebir la génesis del conocimiento.

§   En un enfoque de esta naturaleza parece importante dejar a la creatividad y la innovación un papel y un rol que hasta el presente ha estado ausente en las universidades más tradicionales.

Las investigaciones en torno a los entornos virtuales de aprendizaje, a sus instrumentos y métodos, pueden ser un excelente camino para descubrir el modelo formativo que requiere una perspectiva social del conocimiento aplicado a los problemas y necesidades de la Región.



[1] Etkin, Jorge. “El determinismo y los rasgos de autonomía en las organizaciones”. En: Enfoques, octubre 2004, 10, pp. 77-82.
[2] Véase en: Duart, Joseph M. y Sangrá, Albert. “Formación universitaria por medio de la web: un modelo integrador para el aprendizaje superior”. En Duart, J. y Sangrá, A. (Comp.), Aprender en la virtualidad, Barcelona, Gedisa, 2000, pp. 42.
[3] Para una ampliación acerca del constructo “diseño formativo”, recomendamos ver: Duart, Joseph M. y Sangrá, Albert. “Aprendizaje y virtualidad: ¿un nuevo paradigma formativo?”. En Duart, J. y Sangrá, A. (Comp.), Aprender en la virtualidad, Barcelona, Gedisa, 2000, pp. 18-20.

miércoles, 17 de abril de 2013

Lanzamiento Portal Educativo de ISTEC

Con motivo del lanzamiento del Portal Educativo de Istec (www.istec.org) a continuación se incluye una entrevista que se me hizo y ha aparecido publicada en América Learning Media

Muchas gracias por el apoyo y por seguirme por este medio. Espero vuestras contribuciones, reacciones, críticas y sobre todo sus propuestas (recuerden que este espacio no es mío sino nuestro).

lunes, 15 de abril de 2013

Las nuevas necesidades de aprendizaje y el aprendizaje a lo largo de toda la vida (parte 3)


El aporte de las TICs a la formación humana


Entre los cambios que caracterizan nuestro mundo contemporáneo se reconoce a la revolución científico-tecnológica como su origen, particularmente por la facilidad que ha posibilitado en el plano del acceso y procesamiento de grandes volúmenes de información. De allí proviene la idea de considerar la existencia de una nueva economía basada en una redefinición de las formas tradicionales de producción, en la cual la génesis del conocimiento científico y tecnológico -tanto como su aplicación- constituye su vórtice y principal fuente de retroalimentación.

Si consultamos los estudios comparados, será posible identificar al avance tecnológico como el factor principal del aumento de los niveles de riqueza y bienestar social en los países más desarrollados. Por otra parte, también se ha podido observar que los sectores más productivos e innovadores se gestan en entornos ligados a la tecnología, creando así un círculo de autodesarrollo en el cual el conocimiento se constituye en la base y sostén para influir positivamente en el avance de la calidad de vida de los países de vanguardia. De allí que se afirme que en nuestra sociedad contemporánea el conocimiento genera la creación de desarrollo.

Aquí nos parece oportuno citar a Peter Drucker, pag. 74, quien de manera muy sencilla confirma las ideas que venimos desarrollando: “Si la cuestión es identificar el área de desarrollo con mayor productividad, la respuesta es el conocimiento. Esto significa, en primer lugar, asistencia educativa y, luego, la promoción de la tecnología de la información. Sin fortaleza en la base del sistema educativo, aumentar la productividad del conocimiento es casi imposible”.

En efecto, si no se desea generar o contribuir a la generación de la división digital, entonces será preciso que el desarrollo de Internet penetre en las capas educativas y culturales. Sin embargo, es necesario reconocer que las aplicaciones de las TICs en el ámbito formativo es posible que permanezcan todavía restringidas, debido, esencialmente, al hecho de que no tienen un mercado inmediato. De allí que el desarrollo de las NTICs con fines educativos deba establecerse con una política que favorezca un enfoque social, involucrando a las universidades públicas y privadas.

En nuestros países, caracterizados por grandes extensiones geográficas y núcleos poblacionales aislados, el acceso al conocimiento se encuentra condicionado por variables espaciotemporales o bien por la capacidad de acceso a la información mediante las TICs. Por ello el desafío que enfrentamos consiste en disponer de las condiciones propicias para que el colectivo social pueda hallar las condiciones apropiadas para desarrollar su capital de conocimiento e infraestructura tecnológica en forma ajustada a sus necesidades, acortando la brecha que le distancia de una mayor calidad de vida.

En este contexto los estudios avanzados y la actualización profesional a través del uso de la NTICs constituyen una instancia formativa accesible y dinámica, capaz de acercar innovación, gestión y producción en el área del conocimiento que la vida productiva requiere, sin exigir el desplazamiento geográfico del interesado ni la interrupción de su vida y entorno cotidianos. La educación puede asumir, bajo estos formatos no estandarizados, la prestación de un servicio continuo de capacitación y generación de nuevo conocimiento -a partir de la interacción con información remota y por tanto accesible a través de Internet-, ofreciendo la deseable integración de sectores sociales para quienes se torna posible hallar una instancia formativa en el momento en que la precisan.

Aquí nos parece importante confirmar que nos estamos refiriendo a la educación como una oportunidad de formación continua, a lo largo de toda la vida, aplicable a todas las personas, en países con diverso nivel de desarrollado. En el nuevo contexto de la sociedad del conocimiento ya no se espera que la educación permanezca fijada en la etapa de formación inicial sino que acompañe en forma permanente al sujeto, en todas las etapas de su vida, incluso después de los 60/70 años.

Así se sostiene también en la Unión Europea, donde el papel de la educación y su contribución al desarrollo fue recientemente analizado en el Seminario de Bologna, a partir de lo cual se definieron, entre otras, las metas que orientarán el desarrollo de la universidad europea en los próximos años. En detalle, se fijaron cuatro propósitos importantes:

(i)            preparación para el mercado de trabajo; 
(ii)            preparación para la vida como ciudadanos activos en sociedad democrática; 
(iii)           desarrollo personal; 
(iv)           desarrollo y mantenimiento una base de conocimiento actualizado y continuo.

Sin embargo, el acceso y uso eficiente de las TICs plantea la necesidad de que los destinatarios desarrollen calificaciones que la educación tradicional todavía no ha logrado incorporar a sus planes de estudio. Por ello la formación inicial tanto como la actualización profesional deberá estar atenta al desarrollo de competencias complejas, entre las que mencionamos a las siguientes:
  • Buen nivel de comprensión lectora y destreza para comunicarse en forma escrita.
  • Capacidad para desenvolver procesos de aprendizaje en forma relativamente autónoma.
  • Capacidad para comprender situaciones problemáticas en forma global y al mismo tiempo de modo analítico (parte a parte).
  • Posibilidad de realizar “navegación” en los conocimientos, logrando identificar la información y el modo más eficiente de procesamiento.
  • Capacidad para observar y auto-observarse; para evaluar y autoevaluarse.
  • Capacidad para trabajar en forma colaborativa.